01 ¿Qué esperar de la COP 28?

02 Actualidad COP

03 Logros de las COP

04 Compromisos de Colombia

05 AAS en la COP

COP 28
El texto final de la #COP28 y los puntos claves

Por: Andrea Prieto, Ana Malagón y Magdalena Arbeláez 

Programa de Justicia Climática de Ambiente y Sociedad 

Luego de dos semanas de negociaciones en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, la Cumbre de Cambio Climático (COP28) ha llegado a su fin, alcanzando algunos hitos pero con acuerdos que aún se consideran débiles.

Entre los logros se resalta “el principio del fin de los combustibles fósiles”, objetivos globales para la transformación y aumento de sistemas energéticos carbono neutrales, reconocimiento de que las emisiones de gases de efecto invernadero deben reducirse en un 43% en 2030 para limitar el calentamiento global a 1.5°C, acuerdo sobre la operacionalización del fondo de pérdidas y daños, el requerimiento de establecer sistemas de observación del cambio climático y de alerta temprana para la reducción de riesgos, por nombrar algunos.

Sin embargo, algunos problemas persisten y continúan dejando grandes retos: no se ha logrado que el acuerdo incluya la palabra eliminación o reducción de los combustibles fósiles, ni que se establezca un calendario claro para alcanzar su abandono; a pesar del reconocimiento del objetivo de 1,5ºC, no se indican caminos o planes concretos para alcanzarlo; los compromisos financieros están lejos de alcanzar los recursos necesarios para apoyar la transición energética, las acciones de adaptación y la reacción hacia las pérdidas y daños. Así las cosas, aún quedan muchos retos para pasar de compromisos a resultados reales.

A continuación algunos puntos y consideraciones de interés: 

Generales

Esta cumbre climática nos deja, por primera vez, un acuerdo para abandonar los combustibles fósiles. Esto es un gran logro si partimos del hecho de que la COP estuvo dirigida por estados petroleros e inundada por miles de cabilderos del petróleo y el gas (2.456 lobbistas para ser exactos). Sin embargo, el hecho de no acordar una eliminación gradual ni un tiempo específico para alcanzarlo, ignora las advertencias urgentes de los científicos y las crecientes demandas de millones de personas, y envía una señal permisiva a los países hacia la continuidad en el uso de estos combustibles.  

Los bosques son un tema central en las negociaciones sobre el clima, y en esta COP se reconoció la necesidad de intensificar los esfuerzos para detener y revertir la deforestación para 2030. Pese a que es el mismo objetivo planteado en la COP 26 y a recomendaciones que debería lograrse a 2025, las tasas de deforestación global aumentaron el año pasado.Se pasó 3.7 a 4.1 millones de hectáreas de bosques perdidos.

Frente al tema de derechos humanos, esta COP alentó a las partes a respetar plenamente los derechos humanos. Es lamentable que no se reconozca qué, por un lado, estos derechos son obligaciones fundamentales que los gobiernos deben implementar, y por otro, los defensores de la tierra deberían estar referenciados en sus textos decisorios. Esto es indispensable cuando son las personas y los defensores ambientales quienes están al frente de las afectaciones y soluciones climáticas locales.

Fue la COP con mayor participación de la historia, con más de 100.000 delegados (entre presenciales y virtuales). Esta destacada participación refleja el creciente interés global para abordar la crisis climática, pero lo interesante sería conocer el porcentaje de participantes que realmente inciden en las decisiones finales. Difícil saberlo. Pero comparar 2.456 cabilderos de los combustibles fósiles contra 316 representantes de pueblos indígenas puede dar ideas. Además, el cierre de lugares designados para acciones públicas y el estricto control de las movilizaciones también muestran que no es un escenario tan abierto a escuchar a todos los actores.

Balance Global

El Balance Global es el informe de recomendaciones de la Convención Marco de Naciones Unidas de Cambio Climático (UNFCCC) que surge a partir del análisis de la acción climática colectiva a nivel mundial, como un proceso de evaluación de lo que se está haciendo para lograr los objetivos del Acuerdo de París. Está estipulado realizar este informe cada cinco años, como un esfuerzo cíclico coordinado para evaluar la trayectoria de las actualizaciones de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC), y que sirvan para corregir la ambición del siguiente ciclo de actualización de las NDCs. 

Imagen 1. Ciclo de la actualización de las NDCs coordinado con el de los Balances Globales.

Fuente: Elaboración propia.

Durante la COP28 se consolidó este texto, el primero de su tipo, después de dos años de recoger más de 100 mil páginas de información de todos los países, analizarla, discutirla en términos técnicos en Bonn, para luego, en Dubái, negociar políticamente su contenido. 

A pesar de que por primera vez se incluyó en un acuerdo final la idea de transitar hacia energías no basadas en combustibles fósiles, el Balance Global no ofrece suficientes medidas para fortalecer la acción climática y evitar el aumento de la temperatura más allá de 1.5°C, como se acordó en el Acuerdo de París.

La discusión sobre los “combustibles de transición”, en donde se busca reemplazar el uso de los combustibles fósiles más contaminantes, como el carbón, con el uso de otros  “menos contaminantes”, es problemática ya que fomenta el uso continuo de combustibles fósiles como el gas, el cual contribuye al calentamiento global, especialmente por las emisiones de metano asociadas a su extracción.

Según el estudio “Presupuesto global del carbono”, si continuamos al ritmo actual, es probable que agotemos el presupuesto de carbono para no superar los 1.5°C en solo siete años. Esto significa que nuestras posibilidades de limitar el calentamiento global a 1.5°C han disminuido al 50%.

La mayoría de las emisiones de carbono en 2023 provinieron de los combustibles fósiles, responsables de 36.8 GtCO2, mientras que los cambios en el uso del suelo, como la deforestación, contribuyeron con 4.1 GtCO2. A pesar de esto, el texto final del Balance Global no recomienda enfáticamente la eliminación total, rápida, justa y financiada  de los combustibles fósiles; emplea un lenguaje poco concreto, maleable e interpretable que sugiere una transición hacia el abandono.

La financiación y transferencia de tecnología para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de los países es voluntaria y depende de acuerdos mutuos. Los países desarrollados pueden “considerar apoyar” la transición energética, pero por ahora no hay una directriz que asegure que lo hagan mediante subvenciones públicas. Tampoco reconoce la obligación de financiar las pérdidas y daños que causaron por el cambio climático.

Aunque se insta a que las emisiones alcancen su punto máximo en 2025 y se reduzcan en un 43% para 2030, el lenguaje del acuerdo es flexible y no presiona a los países con altos ingresos y con una responsabilidad histórica en el cambio climático para que lo hagan de manera acelerada. Esto no fomenta la equidad ni la acción climática ambiciosa.

No se hace un llamado explícito para que los países aumenten su ambición en las nuevas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs) que deben presentarse en 2025. Aunque se menciona la importancia de la ciencia, no se ofrecen directrices para que los países adopten acciones más ambiciosas para poder cumplir con los objetivos climáticos.

El texto en adaptación es muy pobre, especialmente en términos del financiamiento y los medios de implementación de esta agenda. Sin este apoyo, los países más vulnerables y con ingresos bajos no podrán hacerlo; la formulación de sus planes de adaptación se podrán retrasar, y su implementación pende de un hilo. 

Aunque sea histórico el hecho de que en un texto de la importancia del primer Balance Global se haya reconocido que la principal causa del calentamiento global son los combustibles fósiles, sigue siendo problemático el lenguaje propuesto para que los países actualicen sus NDCs para el 2025. La acción climática se necesita ahora, y tomar medidas determinantes es la única manera de garantizar nuestra supervivencia en el planeta tierra. El Balance Global sería un instrumento clave para incrementar la ambición en la década crucial para definir nuestro futuro, con este lenguaje abierto a la interpretación y a las voluntades y capacidades nacionales, no estamos respondiendo como se debería con la responsabilidad que tenemos en nuestras manos. 

Cómo dijo la Dra. Friederike Otto, climatóloga del Imperial College de Londres: “Mientras que los combustibles fósiles se eliminen gradualmente, el mundo seguirá convirtiéndose en un lugar más peligroso, más costoso y más incierto para vivir. Con cada verbo vago, cada promesa vacía en el texto final, millones de personas más entrarán en la primera línea de la lucha contra el cambio climático y muchos morirán”.

Financiamiento climático

Se estima que el financiamiento climático requerido para mitigar, responder y adaptarnos al cambio climático a 2030 debe aumentar al menos un 590%, es decir, que alcance al menos los 4000 billones de dólares anuales. Como aún no vamos en camino hacia ese valor, este tema siempre es crucial en las COP y este año no fue la excepción. Hubo avances importantes, pero aún faltan recursos.

El primer día de la COP se tomó la decisión de operacionalizar el Fondo de Pérdidas y Daños. Esta decisión constituye el principal hito de financiación obtenido en la cumbre. Varios países anunciaron contribuciones al fondo por un poco más de 700 millones de USD. A pesar de constituir un logro importante, el fondo tiene varias falencias:

  • Su financiación no estará basada en obligatoriedad. Así pues, el fondo se financiará gracias a donaciones voluntarias de parte de Estados y otros actores, mientras que una forma de asegurar su financiamiento a largo plazo hubiera sido a través de aportes obligatorios de la parte de los Estados históricamente responsables por el cambio climático, que constituirían reparaciones / responsabilidad histórica por los daños ocasionados.
  • Los compromisos anunciados a la fecha están muy lejos de alcanzar las cifras necesarias estimadas (290 a 580 billones de USD a 2030 o 400 mil millones al año, según diferentes estudios)
  • El fondo funcionará durante los primeros cuatro años en el Banco Mundial, opción que no era privilegiada por los países en desarrollo pues el Banco no está concebido para permitir un acceso rápido y directo como el que se necesita para hacer frente a las catástrofes climáticas, y porque su junta directiva está dominada por USA y no es representativa.

Sumando con este fondo, la COP28 concluyó con 85 mil millones de dólares de compromisos adicionales para las finanzas climáticas:

Fondo Verde del Clima: 12.8 mil millones de USD para los próximos 4 años

Fondo de Adaptación: 134 millones de USD

Fondo para los Países Menos Desarrollados: 129 millones de USD

Fondo Especial para el Cambio Climático: 31 millones de USD

Además, se lanzaron varias iniciativas temáticas lideradas por algunos países o bancos multilaterales. Según el sitio oficial de la COP, 79 mil millones de compromisos fueron obtenidos, repartidos de la siguiente manera: 6.8 mil millones para energía, 61.8 mil millones para fondos de finanzas, 8.7 mil millones para medios de vida y 1.7 mil millones para inclusión.

Imagen 2. Compromisos para el financiamiento climático alcanzados en la COP28.

Fuente: Modificado de UNFCCC y COP28 UAE (cop28.com)

Cabe resaltar que la escala de los financiamientos obtenidos para fondos que están “por fuera” del marco de la CMNUCCC es muchísimo mayor que para los mecanismos acordados dentro de la Convención. Esto es problemático pues significa que la mayoría de los recursos se están yendo a fondos cuya gobernanza y objetivos no fueron definidos colectivamente, sino que responden a los intereses y visiones individuales de los diferentes donantes. 

Frente a la negociación de la Meta colectiva y cuantificable de financiamiento, que inició en la COP 26 en Glasgow para establecer una nueva meta más ambiciosa, transparente y trazable que debe reemplazar la meta de 100 mil millones fijada en el Acuerdo de París, durante esta COP 28 no tuvo mucho avance, los debates se dieron frente a la metodología que debería adoptar para definir esta meta, por cuánto tiempo debería ser válida la meta y cómo será su proceso de adopción. El establecimiento de la meta como tal se dará durante la COP 29.

Durante la COP28, varios países reiteraron el hecho de que la arquitectura financiera mundial no es representativa ni está diseñada para responder a los retos actuales de financiamiento climático. Varios países, entre ellos Colombia, firmaron la declaración de UAE para un Marco Mundial para las Finanzas Climáticas, la cual hace un llamado a que la financiación sea disponible, accesible, asequible. Entre sus propuestas se buscan medios para abrir el espacio fiscal de los países y aumentar el flujo de finanzas concesionales para permitir la acción climática de los países en desarrollo, muchos de los cuales están sobreendeudados y tienen dificultad para financiar la transición hacia modelos de desarrollo descarbonizados y resilientes.

Aunque la reforma al sistema financiero internacional es necesaria, se observa que tanto la declaración como muchos de los anuncios realizados durante su lanzamiento buscan apoyarse fuertemente en el capital privado y los mercados de carbono para alcanzar las sumas necesarias. Aunque el sector privado puede ser fuente de recursos hay varias maneras de hacerlo: ¿se hará a través de sistemas de impuestos internacionales a las industrias más contaminadoras o a través de fondos públicos para “atraer” capital privado e incitar las inversiones de empresas en busca de rentabilidad? La mayoría de discursos buscaban privilegiar el involucramiento del sector privado presentando la transición ecológica como una gran oportunidad de negocio.  Sin embargo, Colombia reiteró que muchos de los esfuerzos por realizar no son inmediatamente rentables, por lo que el capital privado no se interesará y el mayor esfuerzo deberá venir de los Estados. Este debate continuará en la próxima COP y en otras instancias entre ellas.

Consideraciones finales

Desde Ambiente y Sociedad consideramos que el financiamiento climático fue uno de los temas cruciales discutidos en esta COP. A pesar de que se alcanzaron logros importantes y se realizaron muchos anuncios y declaraciones de compromisos financieros adicionales, seguimos muy lejos de los billones de dólares que se necesitan anualmente para apoyar a los países en desarrollo con la transición hacia modelos de desarrollo descarbonizados y resilientes, y hacerle frente a los impactos y pérdidas que el cambio climático ya genera y continuará generando en el futuro. 

El Balance Mundial dejó claro que no estamos en camino de evitar un calentamiento de 1.5°C. Aunque aumentaron los recursos para la acción climática, aún no son suficientes. Tampoco se hicieron recomendaciones concretas sobre los combustibles fósiles, y se incluyeron falsas soluciones como la captura y almacenamiento de carbono o la energía nuclear, las cuales nos alejan de la meta principal: el abandono de los combustibles fósiles.

Se sigue usando un lenguaje laxo y ambiguo en los textos finales de la COP. Esto genera dudas sobre la aplicación de las decisiones y medidas pactadas. ¿Cómo debe interpretarse “transitar para dejar atrás los combustibles fósiles”? o frases y palabras como “tan pronto como sea posible”, “anima a” o “toma nota de”. Siempre evitan palabras duras para lograr el mayor consenso posible, pero, aunque es políticamente correcto, no sirve de mucho y abre la puerta a lagunas jurídicas. Si sumamos esto a que los compromisos no son vinculantes, se deja a los países en libertad de tomar o no medidas sin ninguna consecuencia. Esto afecta enormemente la urgencia de las acciones.

Vemos con buenos ojos que América Latina haya tenido bastante atención en esta COP. La región se presentó como un territorio de soluciones globales ante cuestiones clave como biodiversidad, transición energética, seguridad alimentaria y soluciones basadas en la naturaleza, lo que llevó a que el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) anunciara que invertirá 15.000 millones de dólares para que la región pueda enfrentar los eventos naturales extremos cada vez más extremos y frecuentes. Esperamos que esto pueda fortalecer las respuestas y políticas nacionales de nuestros países.

También resaltamos que, durante las negociaciones, Colombia mostró una gran voluntad y liderazgo en las agendas de eliminación de combustibles fósiles, pérdidas y daños y biodiversidad, además de facilitar la participación de pueblos indígenas para que su voz fuera escuchada en los espacios oficiales. También recibió 34 millones de USD para enfrentar la deforestación en la Amazonía. Gran trabajo realizado desde el país, ahora debemos estar atentos a la materialización de todos los compromisos y recursos.

Sin embargo, a pesar del trabajo realizado y los logros alcanzados hasta el momento, aún no se ha conseguido disminuir los niveles GEI esperados. Estas reducciones no han sido lo suficientemente rápidas ni ambiciosas, no se han articulado lo suficiente con cambios en los patrones de consumo, ni han sido asumidas por todos los países (algunos de los cuales son industrializados y presentan grandes tasas de emisiones) y tampoco ha tenido un enfoque abajo-arriba. Así, a pesar de los avances en 28 años, el cambio climático sigue siendo más rápido que las acciones implementadas para enfrentarlo. Por esto la urgencia de abordarlo de manera más ambiciosa, articulada y rápida.

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