Si bien es un impulso para que otros países de la región se unan, aún no se conocen detalles de la ruta que el gobierno de Gustavo Petro va implementar para cumplir esta iniciativa.
Por Ambiente y Sociedad
En la COP28, que se lleva a cabo en Dubái, Emiratos Árabes, el presidente Gustavo Petro anunció su apoyo al Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, una iniciativa mundial destinada a fomentar la cooperación internacional para ponerle fin a la expansión de nuevos proyectos de explotación de petróleo, gas y carbón, y reducir la producción existente.
De acuerdo con el Ministerio de Ambiente, Colombia sería el primer país de América Latina en hacer parte de esta iniciativa, convocada por algunos países insulares que están amenazados con desaparecer por el cambio climático.
“Es una paradoja que aquí en esta mesa, donde está la primera línea de los pueblos que pueden desaparecer por la crisis climática, esté un país como el que yo represento, porque nosotros también vivimos del petróleo y del carbón, y porque en mi país el simple hecho de que esté sentado en esta mesa solicitando firmar un tratado de no proliferación de combustibles fósiles en el mundo, que implica cero exploración nueva, que incluso implica cero proyectos de explotación nueva en el mundo, dado que los actuales yacimientos ya encontrados, si se explotan, nos llevarán a una temperatura de tres grados centígrados, es decir, al borde del colapso vital en el planeta” comentó el presidente de Colombia, Gustavo Petro.
Sin embargo, para Andrea Prieto, coordinadora del programa Justicia Climática, esta es una iniciativa que puede inspirar a otros gobiernos de la región y del mundo, pero faltaría mucho detalle para entender nuestro camino hacia la descarbonización de nuestra economía.
“Si bien el objetivo es muy urgente y necesario, la prioridad sería que los países con mayor responsabilidad de mitigar la emisión de gases efecto invernadero se sumen al tratado y lo implementen. Para países como Colombia, que no emite tanto a nivel mundial y que tiene grandes retos en términos económicos al depender tanto del petróleo y el carbón, de abastecimiento energético, de construcción de estrategias para la disminución progresiva del uso de combustibles fósiles y de lograr una gobernanza de las energías renovables, este tratado debe pensarse como un propósito a largo plazo y definir una ruta de implementación de forma muy clara y detallada, para no generar o agudizar conflictos ya existentes”, señaló Prieto.
A estos anuncios durante la COP28 se sumaron otros países como Samoa, Vanuatu y Tuvalu, más otras 100 ciudades del mundo, entre ellas París. “Las ciudades y las comunidades locales están en primera línea de los efectos del cambio climático. Sin embargo, las inversiones en combustibles fósiles siguen aumentando. La inacción de los gobiernos es inaceptable, París se unió a la coalición de la Iniciativa del Tratado y pide que se ponga fin al apoyo al petróleo, el gas y el carbón, ¡para que dejemos los combustibles fósiles bajo tierra de una vez por todas!”, señaló Dan Lert, Teniente de Alcalde de París.



