Este documento será discutido y acordado en las negociaciones de la COP28 en Dubái. Será una guía para que los gobiernos aumenten sus ambiciones.
Por Ambiente y Sociedad
Desde que se firmó el Acuerdo de París en el 2015, los estados partes aceptaron recibir un informe cada cinco años que midiera el impacto real de sus compromisos y ambiciones frente al objetivo de reducir la temperatura del planeta por debajo del 1.5 grados centígrados. Este año, previo a la COP28, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) publicó un borrador de este primer informe al que se le conoce como Balance Global.
Este informe, que será uno de los hitos de la COP28, que se está realizando en este momento en Dubái, Emiratos Árabes, será la base para que los países aumenten sus ambiciones y mejoren sus compromisos climáticos. Pero, ¿qué hallazgos y qué recomendaciones deja este documento?
Las primeras conclusiones de este balance indican que los países que firmaron el Acuerdo de París y se comprometieron a transformar sus economías, no han hecho lo que se requiere para cumplir lo acordado: limitar el aumento de la temperatura global a menos de 1,5 grados. Según los anuncios realizados por los países en 2022, estamos rumbo a un incremento de entre 2,4 y 2,6°C.
El documento, en su versión resumida, entrega 17 conclusiones generales sobre lo que se requiere para acelerar la acción climática. En pocas palabras pide una “descarbonización radical de todos los sectores de la economía” que incluye “aumentar la energía renovable y al mismo tiempo eliminar gradualmente todos los combustibles fósiles, poner fin a la deforestación, reducir las emisiones distintas de CO2 e implementar medidas tanto del lado de la oferta como de la demanda”.
Entre otros de los hallazgos del Balance Mundial, se menciona que Latinoamérica emite el 8% de las emisiones globales y recibe solo el 17% del financiamiento climático mundial, el restante va para África y Asia. También es la región con mayor tasa de deforestación y, a la vez, la región con mayor potencial para las energías renovables y mayor cantidad de sumideros de C02, especialmente porque cuenta la Amazonía.
De acuerdo con Ana Malagón, investigadora del programa Justicia Climática de la Asociación Ambiente y Sociedad, este informe, además de ser una alerta, le permitirá a los países mejorar sus acciones climáticas, y podrá ayudar a mejorar la cooperación internacional, “porque al mostrar qué está funcionando y qué no, puede conducir a canalizar recursos, transferencia de tecnologías o fortalecimiento de capacidades a los países más vulnerables, de la manera en la que realmente la necesitan”.
Malagón también menciona que este documento, que está en su tercera fase, es voluntario, es decir, los países deciden si lo acogen o no, “aunque la UNFCCC haya dicho que debemos eliminar los combustibles fósiles, no significa que países como Estados Unidos lo hagan. Lo que va a ocurrir es que en este encuentro los países van a negociar para determinar qué recomendaciones van a tener en cuenta”.
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